Hoy en mi habitación.

Voy a mi habitación…, te pienso y me lleno de ti…, empiezo a recordar cada una de tus palabras, tomo esta carta que escribiste para mí, la empiezo a leer, a sentir…….

¿Qué sueñas princesita? Quisiera saberlo, pero te miro dormir y pareciera que por la expresión de tu rostro lo adivinara…..

Mis labios poseídos por el deseo incontenible de besarte, se posan suavemente en
tus labios para que no despiertes.

Me besas tímidamente y me estrechas fuertemente como para encadenarme a tu
cuerpo y tener la seguridad de que no escaparé de tus brazos. Recorres con tus
manos cada rincón de mi cuerpo y yo sólo me limito a... acariciar tu pelo.
Tomas mis manos entre la tuyas y las guías por todo tu ser, navegan nuestras
manos por todo tu ser. Mis labios abrasadores besan tu rostro, inquieto y
apacible simultáneamente, cubriendo con un beso cada una de tus facciones. Miro
tus ojos que incineran mi corazón y tus labios tan sensuales son sorprendidos
por un beso profundo de los míos.
Acaricio cada uno de tus párpados y las pestañas que protegen tus hermosos ojos.
Naufrago por el río de tu nariz que conduce al mar de tu boca.
Tu nariz es el puente entre mis dedos y tu dulce sabor. Beso sólo tus labios,
despacio, muy despacio, miro tus ojos cándidos y mis manos aún temblorosas
acarician... tu pelo.
Me recuesto sobre tu pecho desnudo y siento el calor de tu cuerpo; puedo
percibir el acelerado latir que marca el ritmo de tu corazón. Besos suaves van
palpando tu pecho ansioso de tenerte y con mis manos voy señalando el camino que he de seguir con mis labios.
Tomas mis manos, las besas, las presionas contra tu pecho. Me besas con una pasión incontenible.
Ha llegado el momento de entregarnos completamente, el instante en que serás mía y seré tuyo, en cuerpo y alma, seré tuyo.
Unimos nuestros cuerpos fundiendo nuestros corazones a un mismo
compás, se aceleran. Cierro... los ojos... muerdo tus hombros... te abrazo con fuerza.
En el ocaso de la noche, nos entregamos el alma, el cuerpo, el ser.
Nuestros cuerpos siguen desnudos y tibios sobre la cama revuelta y húmeda.
Estás a mi lado. Se apaciguan los latidos de tu corazón y del mío, estamos
tendidos sobre las sábanas que se enfrían lentamente mientras transcurre la
noche llevándose a luz de la Luna que ha sido cómplice.
Te observo dormir, esta vez desnuda junto a mí, exhausto, apacible.
En tu rostro, se refleja la serenidad de tu alma. Tu cuerpo me parece más hermoso
después de tenerte. Te siento tan mía, tan vulnerable a mis besos y caricias;
sin embargo, sólo quiero... acariciar tu pelo y probar tus labios una vez mas.

Y termino la carta, tu sueño, mi sueño:
Nos dormimos abrazados; te susurro al oído mil te amo y te digo que me has amado maravillosamente…, que me has hecho demasiado feliz, que me he sentido tan tuya, tu tan mío y a que a tu lado todo brilla; que mes has dado los diamantes mas hermosos del mundo, las flores que me gustan, que me has dado el universo entero con todas sus maravillas, que me has dado tu vida, tu ser y que te he entregado la mía.
Hasta mañana mi amor, esperando una nueva noche de amor……DE TU AMADA
 

Nelly

 

 

Nelly

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